Sigue habiendo operaciones corporativas, pero de menor volumen y con más valor estratégico.

Un ejemplo de esta tendencia son las desinversiones, recuerda Pablo Díaz-Lladó, socios de GBS Finance. «Desinvertir en actividades secundarias para crecer y centrarse en el corazón del negocio es una de las pautas que se imponen. Así, las firmas se quitan lastre y reducen deuda», afirma. Y cita un caso reciente: la venta de la división de Medio Ambiente de OHL al grupo industrial coreano GS.